Seguro que los años sobre los hombros fue un problema para todos quienes de a poco emprendieron nuevas etapas y es que la vanalidad de los pensamientos opacamos de vez en cuando los deseos por realizar algo diferente o por conquistar nuevos espacios.
Pero cada vez que nos invitaban en medio de juegos de niños a entregarnos a los saltos y no temer a llegar un tanto sudados a la sala en la que todos debiamos habitar, lo pensabamos una y otra vez pero en ese pensar ya nos agitabamos sobre una cuerda o un atado de pantys amarradas por hilos vistosos.
Y es que hoy cada vez que nos inviten debemos pensar en el que diran y dejar atras el juego de niñas que esperabamos con ansias cada vez que la lluvia no nos opacaba nuestro cielo, hoy tenemos que pensar una y otra vez... pero al final que importa si tu instinto insiste en devolverte al pasado.
Nunca seremos lo suficientemente grandes para practicar el control.